El comité provincial del Grupo Renfe en Valladolid denuncia los numerosos incumplimientos en el traslado de los talleres

    El comité Provincial del Grupo Renfe en Valladolid, y que está formado por CCOO, UGT, CSIF, CGT, USO y SEMAF, ha dejado bien patente durante la mañana de hoy viernes día 8 de noviembre los números incumplimientos habidos en el traslado a los nuevos talleres de Renfe, situados en el Camino de la Fuente Amarga, sitos en el Páramo de San Isidro.

    08/11/2019.

    En el transcurso de una rueda de prensa llevada a cabo en la calle, frente a las instalaciones ferroviarias, Virgilio Herrera López, presidente del Comité, e Iván Valdivieso Pérez, secretario han denunciado que este traslado “se ha ejecutado de una manera improvisada, sin organización, y sin haber corregido los problemas de diseño del proyecto promovido y ejecutado por la Sociedad Valladolid Alta Velocidad 2000. Además de que este proceder ha provocado números accidentes. Y para colmo de males, el hecho de no estar señalado el acceso hasta aquí provoca retrasos en la llegada de las ambulancias de hasta 45 minutos. Y así podíamos seguir apuntando más cosas. Por lo tanto, demandamos a quien competa que se ponga coto ya a tanto desbarajuste”, han subrayado ambos.

    En el transcurso de la cita con los medios han estado estarán arropados por cerca de un centenar de personas, todas ellas trabajadores y trabajadoras que desempeñan su cometido allí, puesto que este encuentro coincidía con el tiempo del bocadillo. “La infraestructura es minimalista, de mínimos y su diseño no ha tenido en cuenta la dinámica productiva ni la opinión de la parte social”. Así lo ha señalado el presidente del Comité. Por este motivo, han solicitado una reunión con el presidente de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, Antonio Gato, hoy presente en los talleres, así como con la Inspección de Trabajo, para buscar soluciones a tanto desatino.

    Los nuevos talleres de Renfe, la historia de un proyecto lleno de desencuentros

    El nuevo complejo ferroviario del Páramo de San Isidro parece la historia interminable. Arrastran una demora en su traslado de ocho años. Desde el pasado mes de mayo, momento en el que se produjo el primer trasvase, operan allí unos 160 trabajadores y trabajadoras. A juicio de Herrera, “las oficinas de administración son pequeñísimas, donde no cabe ni la documentación que tienen. Los comedores son dos huecos con capacidad para unas 130 personas, cuando a partir de enero y febrero la cifra total será casi de 800, entre todos los de Renfe (400) y las contratas que operan con nosotros (más de 350). Los vestuarios son angostos, sin luz natural y una forma de ventilación forzada que funciona mal, en los que a veces parece una sauna y otras pasas frío. Sin mencionar el sistema de calefacción ya aireación de las naves, que funciona de aquella manera”.

    A día de hoy, el personal que aquí trabaja está “hacinado y apelotonado, haciendo ya la misma labor que desarrollaban en Farnesio, pero lo hacen por secciones. Se intenta trabajar al cien por cien, pero muchas veces no se puede porque no existen las condiciones adecuadas para poder hacerlo”, ha remarcado el presidente del Comité. Además, “también hay máquinas que no funcionan, suelos que resbalan, chapas metálicas del techo que se caen y entrada de camiones que preparan el funcionamiento de los nuevos empleos que faltan por llegar y que elevan la probabilidad de accidentes entre los que ya están aquí”.

    Herrera recordó que los trabajadores debían haber empezado su actividad en las instalaciones en 2011 y 2012, cuando “aún estaba todo en barbecho”. Se empezó a introducir maquinaria y desde 2015 se han realizado “solo” cursos de formación. Durante este tiempo “se puso en conocimiento de la empresa la cantidad de deficiencias existentes para que se subsanaran antes de la llegada del grueso de empleados”. Pero al ser de la Sociedad “no se podía hacer absolutamente nada”, por temas burocráticos y licencias.

    “Los GPS te envían por caminos que no existen, que parten del barrio de Las Flores. En este sentido, hemos presionado para que la dirección figure en Google y que la gente llegue hasta aquí sin perderse, como les viene ocurriendo a las ambulancias”, señala Valdivieso.

    Dos meses más para subsanar unas evaluaciones de riesgo deficientes

    A juicio del presidente del Comité, “no se entiende cómo después de haberse gastado alrededor de 200 millones de euros en el taller y unos 500 en todo el complejo se hayan pasado diez años y se sigan dando tantas deficiencias”. Entre ellas ha citado el “entuerto” de las evaluaciones de riesgos laborales, que siguen sin ser actualizadas para los nuevos puestos. La Inspección de Trabajo ha dado dos meses más de plazo desde este mes, “pero que ya tenía que estar solucionado, porque los trabajadores y las trabajadoras llevamos aquí seis meses”.

    Todo este desbarajuste ha llevado al Comité a cursar varias denuncias a la Inspección de Trabajo, dada la falta de diligencia de la Dirección a dar solución a estas cuestiones. Los trabajadores proceden de un taller de 150 años de antigüedad “donde la parte social se tenía en consideración. Realmente, ¿son los nuevos talleres los más grandes y tecnológicos de Europa? ...”

    En este sentido, y a pesar de la polémica en los últimos años con el retraso de la movilidad hacia los nuevos talleres, el Comité de Empresa se siente empujado al traslado. “Se supone que teniendo todos los permisos en regla la idea era solventar esos problemas de forma dinámica. Pero seguimos con las manos atadas porque para las modificaciones de cierta envergadura que hay que acometer se necesita la aprobación del consejo de Administración de la Sociedad; y la burocracia retrasa mucho los procesos de mejora de funcionalidad del taller”, ha subrayado Herrera.

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