La consejera de Sanidad no propone, dispone

    CCOO le recuerda a la nueva responsable de Sanidad de la Junta de Castilla y León que la negociación colectiva no se desarrolla en la prensa. Es más, insiste en que pretender imponer un modelo asistencial sin negociarlo con quienes deben llevarlo a cabo es caminar directamente hacia el fracaso. De continuar por este camino, Verónica Casado va a hacer bueno a su predecesor en el cargo, Antonio Mª Sáez Aguado.

    08/10/2019.
    Foto Ical.

    Foto Ical.

    Mal ha empezado esta andadura la nueva consejera de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Verónica Casado. En menos de 100 días ya tiene convocadas varias movilizaciones. Ayer lunes día 7 de octubre recibió por primera vez a los sindicatos. Hay que recordar que pedimos esta reunión nada más que ella fuera nombrada consejera, el pasado día 15 de julio, hace ya casi tres meses. Pero lo que es peor es que ya está anunciando planes a bombo y platillo que tendrían que pasar antes por la Mesa Sectorial, que tampoco ha convocado ni tiene ninguna intención de convocar. Sin duda, este proceder es un desprecio más hacia las personas trabajadoras y sus representantes legales, que nos seguimos enterando por la prensa, pero también hacia la propia ciudadanía de Castilla y León, que va a ver recortadas sus prestaciones al mismo tiempo que los profesionales ven cercenados, una vez más, sus derechos.

    Pese a sus declaraciones continuadas supuestamente en defensa de la mejora de la Atención Primaria, lo cierto es que el plan que dice que va a poner en marcha perjudica notoriamente a los profesionales y a los usuarios de la sanidad castellana y leonesa. Dejar consultorios sin atención médica es una irresponsabilidad absoluta por parte de quien lleva por delante un título de “mejor médico de familia del mundo”. Y no estamos menospreciando a las enfermeras y los enfermeros, que serían quienes atendieran esos consultorios, pero no se pueden dejar en sus manos actuaciones que la ley atribuye a otros profesionales, con los riesgos derivados no sólo para los pacientes sino también para el propio personal de enfermería.

    Y mientras tanto no hace ni una sola mención a la Atención Hospitalaria, lo que hace suponer que la va a dejar como está: no se ve un proyecto de mejora para los pacientes pero al menos tampoco se aprecia un empeoramiento de la ya comprometida situación de los profesionales. Ni menciona al resto de personal, ni sanitario ni no sanitario.

    Decir que el acuerdo de las 35 horas semanales para los empleados públicos dependientes de la Administración autonómica está mal firmado significa no entender nada. El acuerdo lo firmó el gobierno de la Junta de Castilla y León con los sindicatos, y deriva de un acuerdo nacional. Pero se firmó con el visto bueno del entonces presidente Herrera y también del actual, Fernández Mañueco, conociendo sus implicaciones económicas. Nada se hacía en esas fechas sin el visto bueno del actual presidente, y eso no puede negarlo sin faltar a la verdad.

    En este aspecto cuenta con el respaldo, o con la imposición, del consejero Igea, con falsas declaraciones como la pérdida de 100.000 consultas si se aplicara ese acuerdo. No sabemos de dónde se saca esa cifra. Lo que sí sabemos es que con las 37,5 horas ha empeorado la Atención Primaria y no se han reducido las listas de espera en estos años, más allá de la manipulación de las cifras reconocida por el actual procurador de ‘Por Ávila’.

    Sin embargo parece que para la consejera de Sanidad hay otros acuerdos que sí están bien firmados pese a ser más caros y vergonzosos, como es el concierto de las comidas durante la Atención Continuada para el personal de Atención Primaria y Emergencias, que pone en riesgo la salud de los profesionales y el medio ambiente. O la privatización del Hospital de Burgos, que mientras eran oposición denunciaron. ¿Esto sí está bien firmado, señora consejera? ¿O la fuerza y legitimidad de los acuerdos depende de con quién se firmen?

    Con su actuación y la del partido que la sustenta, lejos de mejorar la atención sanitaria lo que está haciendo es desmantelarla, contribuyendo así al camino de privatización que emprendió el Partido Popular hace ya unos años. Eso sí, ahora lo hace de manera transparente.

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