Medias verdades del presidente Herrera en la defensa de Sáez Aguado

    Durante el pleno del martes, el presidente Herrera defendió las actuaciones del consejero Sáez Aguado al frente de la sanidad de nuestra Comunidad Autónoma. Y en esa defensa volvió a caer, como también su consejero, en su ya tan manida costumbre de decir medias verdades con las que faltar a la verdad. Eso sí, se defendieron ambos, entre algunos diagnósticos de salud mental a las y los interpelantes. El Presidente Herrera ofreció 20 razones en su defensa, que resultaron insignificantes, ante más de 200 acusaciones argumentadas de su pésima gestión que, fueron denunciando TODOS los grupos de la oposición, sin excepción, durante las sesiones del martes y del miércoles.

    07/02/2019.
    Foto Ical.

    Foto Ical.

    Entre las 20 razones, dice el Presidente que su “Consejote” ha luchado por devolver a los profesionales las condiciones laborales que perdieron. Y ha debido ser una lucha engañosa de gigantes por molinos; porque ha conseguido exactamente lo contrario. Vamos a desgranar algunos de los golpes de lanza:

    Primero nos aplicó el aumento de jornada de forma distinta al resto de empleadas y empleados públicos de la Administración de Castilla y León, negando la distribución de la jornada en media hora diaria, para aumentar entre 5 y 16 días al año y por ende, reduciendo descansos reglamentarios. En Atención Primaria, aplicó acumulaciones de consultas. Ambas medidas han servido para aumentar las cargas de trabajo, deteriorar el clima laboral y reducir sustituciones y plantillas. Hoy no hemos recuperado las 35 horas semanales.

    Dice que ha aumentado la cartera de servicios, con nuevas tecnologías y nuevas prestaciones y es cierto, pero sin aumento de plantilla. No se puede sobrecargar a las y los trabajadores con más cometidos, al tiempo que se recortan los recursos humanos y materiales. Ampliar la oferta de nuevos servicios o prestaciones sin incrementar los recursos, no es un avance sino todo lo contrario. Se rebaja la calidad de la asistencia y desmotiva al profesional.

    Tampoco se ve que haya luchado por recuperar las condiciones económicas perdidas, que en algunas categorías supera el 15% del salario anterior a los recortes. Eso sin mencionar que en todas ellas y alguna en particular, si quitáramos los conceptos variables, el nuevo SMI se avergonzaría.

    Ha mantenido una deuda creciente desde el año 2009 con los profesionales que realizan atención continuada, reconocida anualmente, como buen caballero, pero nunca abonada.

    Es cierto que el consejero pactó con más de 60 entidades para actuar en la mejora de la sanidad. Buena estrategia, que utiliza frecuentemente, “llama a todos, que confronten muchos y él observa”, mientras le dejan las manos libres para actuar o simplemente observar cómo crecen los problemas y se hacen evidentes las deficiencias. Y ahora, después de 8 años como consejero, busca un pacto sobre la Atención Primaria, a dos meses de dejar el cargo, con resultados antes de irse y que sea válido al menos para los próximos 10 años. ¿Ahora? ¿Después de 8 años desoyendo las quejas y las propuestas de los Representantes de los trabajadores en la Mesa Sectorial? Y se atreve a diagnosticar de ansiedad a todo el arco parlamentario.

    Es cierto que se ha puesto en marcha un portal de transparencia, pero no actualizado convenientemente, limitado en datos y con cifras que no permiten conocer con certeza la realidad.

    La supuesta estabilidad de profesionales no se ha visto por ningún lado. Sus profesionales, nuestros profesionales, se van en cuanto pueden en pos de mejores condiciones laborales y económicas. La oferta MIR no llega a la autorizada por el Ministerio, lo que incide también en la falta de médico, pero es que los distintos Ministerios que han gobernado recogen las propuestas de necesidades de las Comunidades Autónomas. Es cierto que hay un déficit de algunas especialidades en todo el SNS y por eso los especialistas que hay pueden elegir destino, donde se le garantizan mejores condiciones de trabajo y de desarrollo profesional. Está claro que las encuentran en CASTILLA y León.

    Pero la intervención del propio consejero es la que directamente falta a la verdad: NO se ha acordado el pago de ninguna productividad variable a los profesionales sanitarios, o al menos NO en la mesa de negociación. Querían un pacto de la Mesa Sectorial y no convencieron a los integrantes de la mesa, lo que les lleva a tener que sacar un decreto, para pagar con dinero que no presupuesta y repartirla de forma injusta e inadecuada. Y tiene prisa en hacer un primer pago a cuenta en el mes de abril tras una “evaluación” en el mes de marzo, es decir, convenientemente cerca de las elecciones. Abono de objetivos sin evaluar, es la primera vez que ocurre.

    Tampoco es cierto que se haya reactivado la carrera profesional. Están abriendo convocatorias, en cumplimiento de sentencias judiciales, que les obligan a abrir la carrera profesional de los años 2010 y 2011, que él bloqueó en su momento; sentencias de CCOO, que sólo se ejecutaron cuando los tribunales amenazaron con multas contra el patrimonio personal del entonces gerente regional de Salud, por el incumplimiento reiterado de las mismas.

    Estaremos felices de que se incorporen a nuestra sanidad los residentes que terminen. Estaremos felices de que se les den contratos largos. La cuestión es dónde les va a incorporar si no existen plazas, excepto que se trate de contratos al estilo de los de Área, con derechos supletorios y destino incierto. Nos gustaría saber cuáles van a ser las condiciones laborales y económicas de esos profesionales, especialmente con el presupuesto prorrogado.

    En definitiva, Sáez Aguado deja una bonita herencia al próximo consejero de Sanidad, que llegará al cargo ya hipotecado por las ocurrencias del actual titular de la cartera sanitaria.

    Ya no pedimos la dimisión de Sáez Aguado. Sólo pedimos que no haga más daño en el tiempo que le queda.

    Ya el pasado año incidimos en esta equivocada defensa a ultranza del presidente hacia su consejero con dos artículos: ‘El presidente Herrera y “su” consejero de Sanidad’ y ‘Un consejero entre dos presidentes’

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