CCOO presenta el informe trimestral de Salarios y Costes Laborales de Castilla y León entre enero y marzo de 2018

    En el primer trimestre de 2018 los salarios nominales han aumentado un 1,3% en Castilla y León, mientras que a nivel estatal el incremento ha sido del 0,8%. Teniendo en cuenta la subida de los precios (el 0,8% y el 1%), respectivamente, el poder adquisitivo de los salarios se ha incrementado un 0,5% en nuestra Comunidad, mientras que ha disminuido un 0,1% a nivel estatal.Para Castilla y León, el dato rompe con una tendencia de 5 trimestres consecutivos en los que los salarios reales habían disminuido, en términos interanuales, lo cual se suma al intenso deterioro experimentado durante los años anteriores. Sin embargo, resulta aún prematuro concluir si se debe a un cambio de tendencia o se trata únicamente de un dato puntual. Además, el nuevo repunte de la inflación (hasta el 2,1% interanual, con los datos del pasado mes de mayo), supone un claro riesgo de que, si el ritmo de incremento de los salarios nominales no se acelera, los salarios reales vuelvan a caer en los próximos trimestres.

    02/07/2018.
    Portada del Estudio trimestral de Salarios y Costes Laborales de Castilla y León

    Portada del Estudio trimestral de Salarios y Costes Laborales de Castilla y León

    Comisiones Obreras de Castilla y León, por medio de su Gabinete Técnico, acaba de presentar el informe trimestral de Salarios y Costes Laborales correspondientes al primer trimestre de 2018. Este estudio forma parte de la serie de análisis que, con carácter trimestral, lleva a cabo el Gabinete Técnico de CCOO de Castilla y León en relación a la situación y evolución reciente de los salarios y de los costes laborales en nuestra Comunidad. En este caso, el informe se deriva de los datos de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL) correspondientes al primer trimestre de 2018, que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística. Adjuntamos el informe.

    En este informe examinamos, en primer lugar, la variación de los costes laborales y de los salarios en Castilla y León y en el conjunto de España. A continuación, teniendo en cuenta la evolución de los precios, analizamos la variación de los salarios reales. Tras ello, describimos la evolución del mercado laboral a lo largo de los últimos años, en la Comunidad y a nivel estatal, incluyendo una comparativa entre la evolución de los salarios y de la productividad. A partir de toda esta información, extraemos una serie de conclusiones y valoraciones generales, recogidas al final del documento.

    Con este análisis trimestral, el Gabinete Técnico de CCOO de Castilla y León pretende ofrecer una herramienta rigurosa y sistemática para el análisis del mercado laboral de nuestra Comunidad desde el punto de vista económico, que resulte de utilidad para la toma de decisiones tanto en el ámbito político como en el ámbito laboral.

    Otras conclusiones

    El poder adquisitivo de los salarios disminuyó fuertemente entre 2009 y 2014. Tras recuperarse ligeramente durante 2015 y la primera parte de 2016, los salarios reales volvieron, desde mediados de 2016, a profundizar su deterioro. A pesar de que hemos iniciado el cuarto año de recuperación (desde el punto de vista macroeconómico), el poder adquisitivo de los salarios ha continuado disminuyendo. Como consecuencia de todo ello, los salarios reales terminaron 2017, en Castilla y León, un 12,8% por debajo del nivel que tenían a finales de 2009 (a nivel estatal, la disminución ha sido del 8,3%).Esta pérdida de poder adquisitivo de los salarios continúa sin revertirse y, de hecho, podría profundizarse si continúa la tendencia al alza de la inflación y el escaso aumento de los salarios nominales.

    El modelo de crecimiento que se ha observado en España desde 2014 se caracteriza, al igual que ocurría antes de la crisis, por un escaso crecimiento de la productividad, dado que se ha basado en la creación intensiva de empleo en actividades de bajo valor añadido. Pero no solo la productividad ha crecido muy poco, sino que los salarios reales han evolucionado aún peor: en lugar de recuperarse del intenso deterioro sufrido durante la crisis, han continuado cayendo. La pérdida de poder adquisitivo de los salarios, derivada de la creciente precarización del empleo, ha servido así como principal ingrediente para alimentar un modelo económico ineficiente e injusto, que ha llevado a consolidar los efectos de la crisis sobre la pérdida de derechos laborales, el incremento de la desigualdad y el empeoramiento del nivel de vida de los trabajadores.

    Castilla y León ha sido, también, parte de este modelo de crecimiento, con una serie de agravantes. Por un lado, como se ha señalado, nuestra Comunidad cuenta con salarios inferiores a la media estatal (un 12,5% por debajo, de acuerdo con el último dato), y ha experimentado también un mayor deterioro del poder adquisitivo de los mismos en los últimos años. Pero, además, Castilla y León muestra un preocupante menor dinamismo del empleo: en nuestra Comunidad, únicamente se han creado unos 56.000 empleos en los últimos cuatro años (frente a los 184.000 destruidos en los seis anteriores). Esto es, en Castilla y León ni siquiera se ha recuperado una tercera parte del empleo perdido con la crisis, mientras que a nivel nacional se ha recuperado en torno a la mitad. En nuestra Comunidad, por tanto, las políticas económicas implementadas en España han resultado especialmente perjudiciales: se ha creado menos empleo y, además, la brecha salarial respecto a la media nacional se ha profundizado. El incremento del empleo es esencial para Castilla y León, puesto que resulta la clave para paliar el gravísimo problema de la pérdida de población, su envejecimiento y el abandono que acumula nuestro territorio. La Comunidad cuenta con unos 128.000 puestos de trabajo menos que hace una década, lo cual resulta la principal explicación de la pérdida de unos 105.000 habitantes que ha sufrido en este periodo.

    Las políticas de devaluación salarial y de reducción del sector público aplicadas como respuesta a la crisis contribuyeron a prolongarla y a recrudecer sus efectos sobre los trabajadores. La persistencia de estas políticas durante los inicios de la recuperación ha llevado a la consolidación de esos efectos negativos. Actualmente, nuestra Comunidad y el conjunto de España siguen teniendo muchas menos personas trabajando que antes de la crisis; además, los ingresos reales de los trabajadores son notablemente más reducidos, la desigualdad y la exclusión social se han disparado (aumentando, en particular, la pobreza laboral: trabajadores con ingresos por debajo del umbral de la pobreza), y el déficit de los ingresos públicos necesarios para financiar nuestro Estado del bienestar se ha cronificado. Todo ello ha dado lugar a un nuevo modelo económico y social marcado por empleos peores y más escasos, un mayor nivel de desigualdad y un sector público con menor capacidad para prestar los servicios básicos del Estado del bienestary el resto de políticas públicas fundamentales para el funcionamiento de la sociedad. En Castilla y León, todos estos elementos resultan particularmente lesivos para la propia sostenibilidad del territorio, dada la debilidad de su tejido productivo y los problemas de envejecimiento y despoblación acumulados desde hace décadas.

    España, y aún en mayor medida, Castilla y León, necesitan un cambio de las políticas económicas, sociales y presupuestarias. Necesitamos políticas que permitan trasladar el crecimiento de la economía a una creación de empleo de calidad, la mejora de los salarios, la recuperación de los derechos laborales y sociales y una mayor equidad. Los trabajadores, que fuimos los principales perjudicados por las políticas aplicadas durante la crisis, hemos de beneficiarnos ahora de los efectos de la recuperación económica. Es el momento, entre otras cuestiones, de apostar por el incremento de los salarios, como hemos defendido en la negociación colectiva en el ámbito de nuestra Comunidad. Castilla y León, además, necesita políticas que permitan paliar los graves problemas de envejecimiento y despoblación, reforzando el papel que las políticas de empleo y la red de servicios públicos han de tener en todo ello. Con estos objetivos, desde CCOO de Castilla y León seguiremos trabajando y aportando propuestas que contribuyan a avanzar hacia un modelo de sociedad más justo y equitativo, con mejores condiciones laborales y una mayor calidad de vida para los trabajadores y trabajadoras de nuestra Comunidad, a través de nuestro papel en la negociación colectiva y el diálogo social.

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