Informe sobre los costes salariales en el segundo trimestre de 2017

    Los últimos datos del INE, correspondientes a segundo trimestre de 2017, reflejan que los costes salariales se han reducido en Castilla y León un 3,3%. La caída es muy superior a la observada a nivel estatal (el 0,1%), si bien se debe en parte a un elemento anómalo como fue la recuperación en el segundo trimestre de 2016 de una parte de la paga extraordinaria de los empleados públicos de la Junta de Castilla y León. Si se descuenta dicho elemento, los costes salariales ordinarios se han mantenido prácticamente estancados, tanto en Castilla y León como en el conjunto de España. En estas circunstancias, y como consecuencia del retorno de una moderada inflación, los salarios reales han vuelto a caer por tercer trimestre consecutivo, haciéndolo además con mayor intensidad en nuestra Comunidad que a nivel estatal.

    22/09/2017.
    II Trimestre 2017

    II Trimestre 2017

    El poder adquisitivo de los salarios, que disminuyó intensamente entre 2009 y 2014, había comenzado a recuperarse ligeramente durante la última parte de 2015 y la primera de 2016, aunque distando aún mucho de retornar a los niveles previos. Con la nueva tendencia a la baja, el poder adquisitivo de los trabajadores no solo ha dejado de recuperarse, sino que vuelve a deteriorarse. De esta forma, considerando el dato del último trimestre, los salarios reales en nuestra Comunidad son un 9,4% inferiores a los de hace siete años; a nivel nacional, la pérdida en el mismo periodo ha sido del 7%. Si continúa la tendencia actual, marcada por el estancamiento e incluso reducción de los salarios nominales, ante el moderado ritmo de aumento de los precios, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios acumulada en los últimos años no solo no se corregirá, sino que continuará profundizándose.

    El modelo de crecimiento observado en la nueva fase de recuperación se caracteriza, al igual que ocurría antes de la crisis, por un escaso crecimiento de la productividad, al basarse en la creación intensiva de empleo en actividades de bajo valor añadido. Sin embargo, a pesar de que la productividad apenas crece, los salarios acumulan en los últimos años una evolución aún peor que la misma. La brecha entre ambas variables sigue, además, sin corregirse, lo cual se agrava debido a la nueva caída que muestran los salarios reales. La bajada de los salarios y de los costes laborales, derivada de la creciente precarización del empleo, sirve así como principal ingrediente de un modelo económico con pies de barro y que, además, está llevando a consolidar los efectos de la crisis sobre la pérdida de derechos laborales, el incremento de la desigualdad y el empeoramiento del nivel de vida de los trabajadores y trabajadoras.

    Castilla y León es también parte de este modelo de crecimiento español, con un tejido productivo que no se desarrolla adecuadamente y un poder adquisitivo de los trabajadores menguante. El dato más positivo venía siendo el de creación de empleo, que había superado el ritmo estatal durante los trimestres previos, si bien en el segundo trimestre del año ha vuelto a quedarse por debajo. El incremento del empleo es esencial para Castilla y León, puesto que resulta la clave para paliar el gravísimo problema de la pérdida de población, su envejecimiento y el abandono que acumula nuestro territorio. Nuestra Comunidad continúa contando con alrededor de 100.000 puestos de trabajo menos que al inicio de la crisis (el 9% del empleo existente entonces). En términos porcentuales, la reducción ha sido similar a la observada a nivel estatal, pero esta pérdida es especialmente grave para un territorio despoblado y envejecido como el nuestro, que ha perdido alrededor de 80.000 habitantes en este periodo. En Castilla y León, además, como se ha señalado, la caída de los salarios reales ha sido aún mayor que la observada en el conjunto de España, aún cuando los salarios son sustancialmente más bajos que a nivel nacional. En este escenario, Castilla y León necesita desarrollar un modelo económico que permita consolidar la imprescindible creación de empleo y, a la vez, impulsar la recuperación del nivel de vida de los trabajadores y un reparto más equilibrado de la renta y la riqueza.

    Las políticas de devaluación salarial, precarización del empleo y de reducción del sector público, aplicadas como respuesta a la crisis no solo no fueron la solución a la misma, sino que contribuyeron a prolongarla y a recrudecer sus efectos sobre los trabajadores. La persistencia de estas políticas en la nueva fase de recuperación está llevando a la consolidación de sus efectos negativos sobre la mayoría social. Actualmente, nuestra Comunidad y el conjunto de España siguen teniendo muchas menos personas trabajando que antes de la crisis; además, los ingresos reales de los trabajadores son notablemente más reducidos, la desigualdad y la exclusión social se han disparado (aumentando, en particular, la denominada pobreza laboral, o trabajadores con ingresos por debajo del umbral de la pobreza), y el déficit de los ingresos públicos necesarios para financiar nuestro Estado del bienestar se ha cronificado. Todo ello amenaza con consolidarse, dando lugar a un nuevo modelo económico y social marcado por un sector público más débil, menos y peores empleos y un mayor nivel de desigualdad. En Castilla y León, todos estos elementos resultan particularmente lesivos para la propia sostenibilidad del territorio, dada la debilidad de su tejido productivo y los problemas de abandono y envejecimiento acumulados desde hace décadas.

    Nuestro país y, en particular, nuestra Comunidad necesitan políticas que apuesten por un cambio del actual modelo económico y social, que a partir de un incremento sostenido de la productividad compatible con la creación de empleo, permita recuperar los niveles perdidos de equidad y de cohesión social. España, y aún en mayor medida Castilla y León, necesitan políticas que permitan trasladar el crecimiento de la economía a una creación de empleo de calidad y a la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores y de los derechos laborales y sociales perdidos en los últimos años. En caso contrario, los trabajadores y trabajadoras, que fuimos los principales perjudicados por las políticas aplicadas durante la crisis, volveremos a ser los principales damnificados de una recuperación económica que no está sirviendo para mejorar la calidad de vida y las condiciones laborales de la mayoría social.

    En esta línea, desde CCOO de Castilla y León seguiremos trabajando y aportando propuestas que contribuyan a avanzar hacia un modelo de sociedad más justo y equitativo, con mejores condiciones laborales y una mayor calidad de vida para los trabajadores y trabajadoras de nuestra Comunidad, a través de nuestro papel en la negociación colectiva y el diálogo social. Nuestras prioridades para avanzar en este sentido continúan siendo, como lo han sido en los últimos años, potenciar la creación de empleo, la reducción de la precariedad laboral y la dinamización de la actividad económica en Castilla y León, recuperar la financiación de los servicios públicos del Estado del bienestar e incrementar el poder adquisitivo de los salarios.

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